jueves, 7 de enero de 2016

Lo que nos une, nos separa

Seekher Family (Blue Pool), de Paul Benney

La lengua es, junto con la cultura, la religión y la historia, uno de los principales elementos del nacionalismo. La lengua sirve de lazo de unión entre el "pasado glorioso" y la emotividad del presente. En palabras de Fishman, "la lengua materna es una parte del alma", es, por tanto, la esencia de cualquier nacionalidad.

En el nacionalismo la lengua juega un papel de "autoidentificación contrastiva" o dicho de un modo sencillo, hace que los que hablan una misma lengua se sientan unidos e identificados entre sí y a la vez, separados de los que hablan otra distinta.

Una persona puede ser bilingüe, dominando perfectamente un segundo idioma, y aun así sentirse "unido" a los hablantes de su lengua materna y "separado" de aquellos que hablan su segunda lengua. Y también puede uno por razones ideológicas despreciar su lengua materna y sentirse ligado a la lengua que escoge como propia.

Y es que decimos que el objetivo del lenguaje es la comunicación, pero la cuestión es mucho más compleja.

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