viernes, 3 de julio de 2015

Expresiones de cine

One night in Paris, de Jean-Louis Forain

Algunas frases dichas en el cine han pasado a ser expresiones de uso general, algo así como refranes de película. ¿Quién no ha dicho alguna vez "siempre nos quedará París", u oído aquel genial "cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy aún mejor", de Mae West?

Hace poco nuestro ucraniano favorito me decía "es más malo que el caballo del viejo" haciendo alusión al "eres más lento que el caballo del malo", que le sonaba pero, claro, aprender las expresiones es una de las cosas más difíciles al aprender un idioma. Están también "qué hace una chica como tú en un sitio como este" o "todo lo que quisiste saber sobre el sexo y no te atreviste a preguntar", que ha dado paso a todo tipo frases cambiando el sustantivo "sexo".

Yo tengo una favorita y discurre en la escena final de "Con faldas y a lo loco" cuando Osgood va disculpando todas las pegas que le pone Jack Lemon para casarse con él y este último, al final, desesperado, le espeta: "pero es que soy un hombre" y el bueno de Osgood le contesta con una sonrisa de oreja a oreja: "Bueno, nadie es perfecto".

lunes, 29 de junio de 2015

Se podía comprar el "don" por doscientos reales

Viva La Vacación, de Delia Brown

"Y ya que de tratamientos hablamos, no estará de más conocer la fuente del don. El título español pasó a América y la sociedad puso el resto. Los españoles en el Nuevo Mundo crearon una sociedad rural (que no quiere decir vulgar), y el apetecido don se ganó por ser encomendero o, al revés, se hizo fortuna, olvidando la formulilla imperante. Las cosas llegaron a tal extremo que en América, por el siglo XVII, se podía comprar el don por doscientos reales, si era para una persona; por cuatrocientos si era para dos vidas; por seiscientos, si era para perpetuidad. Allí, por "las gracias al sacar", uno podía comprar el color de piel, llamarse blanco aunque la noche hubiera acampado en su rostro. Y vinieron las legítimas ansias de igualación, y se pensó que todas las prevenciones desaparecían con un poco de papel mojado y que la dureza de los corazones se ablandaría con las palabras del legislador. Así, el 23 de julio de 1823 la Asamblea Nacional Constituyente de la República Federal de Centroamérica determinó que "los tratamientos y títulos de distinción son ajenos a un sistema de igualdad legal", y se abolió la distinción del don. No sabían los legisladores la que iban a armar: Se buscaron otros tratamientos y el licenciado, el doctor, el ingeniero nos abruman en una distendida conversación; en otras partes, los negros, al libertarse, utilizaron el tratamiento, y los demás lo repudiaron, en otros sitios la formulilla se relegó a los indios de edad. O se usó con los apellidos, o se utilizó exenta."

Alvar, Manuel: Español en dos mundos

jueves, 25 de junio de 2015

Palabras de cine

The Actress, de Nelson Shanks

El cine (junto con la tecnología) es uno de los campos semánticos que más palabras importa del inglés. Decimos playback, flashback, trailer, travelling, script, film, casting, remake, plató (esta es del francés plateau). 

En su momento los académicos propusieron alternativas, como por ejemplo, "plataforma" o "escenario" para plateau, pero la profesión no les hizo mucho caso y adaptó plató, que era fácil y cuadraba muy bien. Otro tanto pasó con travelling que quiso ser sustituida por "cámara seguidora", pero esta era una expresión condenada al fracaso desde el momento mismo de su nacimiento "¿cámara seguidora?", muy feo y muy largo. Para playback se propuso "sonido superpuesto" y "acoplamiento", pero ya saben ustedes quién ganó la partida.

En algunos casos conviven el término inglés con su adaptación castellana, por ejemplo,  film (sobre todo en la escritura) sigue compitiendo con "película", pero no tiene pinta de que vaya a desaparecer, más bien parece que ambas seguirán funcionando como sinónimos. Tanto la RAE como el Diccionario Panhispánico de Dudas proponen "filme", pero esta opción suena petulante y todavía más ajena al español y no tiene mucho éxito entre los hablantes. Otro caso semejante es western que convive con "película del oeste" (cómo le gustaban a mi padre).

Y es muy curiosa la expresión voz en off, que mezcla castellano e inglés sin inmutarse.


* El cuadro es maravilloso, ¿no les parece? Creo que se trata de la actriz Marisa Tomei, aunque es solo una apreciación mía. 

lunes, 22 de junio de 2015

Alma de cántaro

Brothers, de Hugo Simberg

"Alma de cántaro" es una expresión que me gusta especialmente, me parece una forma bien humorada de designar a alguien inocente, con una inocencia que proviene de su bondad, de una forma benévola de ver el mundo. Mejor dicho, me parecía, porque si busco su significado veo que yo sí que soy un alma de cántaro.

A ver si me explico, según Covarrubias: "Alma de cántaro decimos al que es pausado o pasmado, sin discurso ni elección de lo que ha de hacer, vacío de entendimiento, que parece en él no sirve el alma más que para que no se corrompa aquel cuerpo" y según el Diccionario de Autoridades, la definición es la siguiente: "Tener alma de cántaro. Locución y apodo que se dice y apropian al que es de cortísimo talento, casi del todo incapaz y tonto". ¿Ustedes la utilizan? y si es así, ¿con qué acepción?

domingo, 21 de junio de 2015

De dónde procede el nombre del castellano

Woman Reading at the Window, de Anna Sahisten

"Castilla, que fue el reino que le dio nombre al castellano, es término procedente del latín castella, plural de castellum. En tiempos de los visigodos no significaba 'castillo', sino 'campamento militar', diminutivo de castrum, es decir, 'campamento rudimentario' o 'cuartel', o hasta 'residencia' de algún colono arriesgado. De ahí procede el primer nombre que recibe el español. Casi todos los momentos clave en la vida de aquella tierna lengua estuvieron inspirados en la melancolía, pero también en la rebeldía, en la desobediencia al orden establecido, en decisiones taciturnas, en talantes románticos, en coincidencias afortunadas, en regalos de las fuerzas ciegas de la naturaleza. Las lenguas se distancian unas de otras como resultado, como decíamos, del azar, de ese toque mágico que las convierte en privilegiadas frente a las vecinas. No depende de su estructura, en eso no piensa la historia. Depende de situaciones tan ajenas a los propios hablantes que merece la pena detenerse románticamente en ellas."


Del Moral, Rafael: Breve historia de las lenguas

miércoles, 17 de junio de 2015

El euskera y los años de plomo

Beach, de Michael Gurvich

Así como no elegimos a nuestros padres, no elegimos la lengua que hablamos. Hablamos la que nos enseñan, que puede ser una o varias. Más tarde decidimos si queremos aprender alguna otra lengua y por qué. Es habitual que se elija aprender un idioma útil, como por ejemplo, el inglés, pero también se puede aprender una lengua por razones afectivas o de integración social. Yo aprendí euskera con veinte años porque pensaba que era la lengua de la tierra en la que había nacido, la que no habían podido transmitirme mis padres, pero que yo sentía como propia y como un factor de integración social (además de mi evidente gusto por las lenguas).

Aquellos no eran todavía los años de plomo, esos en los que en Euskadi a la extorsión se le llamaba "impuesto revolucionario";  al terrorismo, "lucha armada", y al asesinato, "muerte", sin más. En esos años, el euskera quedó estigmatizado porque se lo apropiaron los sectores que pensaban que esa situación era una expresión del "conflicto vasco". Pero una lengua no es culpable de lo que hacen quienes la utilizan como un arma más.

Las lenguas a veces fluyen con naturalidad y otras discurren por cauces fabricados artificialmente. Como yo, muchas familias que no eran vascoparlantes educaron a sus hijos en el idioma que no era su lengua materna, cambiando así el curso de la historia lingüística. Cierto que desde los estamentos oficiales, detentados por nacionalistas en su mayor parte, se facilitó esta corriente, pero ya hemos visto en otros países que si la sociedad no está por la labor, las lenguas se convierten en fósiles.

Quién hubiera esperado que esos hijos educados en la ikastola estuvieran ahora trabajando en Francia, Noruega o China, pero esa es otra cuestión.

lunes, 15 de junio de 2015

Hablar de adorno es hablar de lujo

Nude Girl at the Seaside, de Frantisek Kupka

"La concepción clásica de la metáfora es quizá la menos imposible de cuantas hay: la de considerarla como un adorno. Es definición metafórica de la metáfora, ya lo sé; pero tiene sus precelencias. Hablar de adorno es hablar de lujo y el lujo no es tan injustificable como pensamos. Yo lo definiría así: El lujo es el comentario visible de una felicidad. Gracias a Dios, no soy adverso a avenidas embanderadas, a quintas con terrazas, a terrazas con puestas de sol, a jugar con lindas piezas al ajedrez. Lo que pasa es que casi nunca me siento merecedor de esas munificencias. En cambio, me parece justificadísimo que una mujer hermosa (cuya belleza es ya una continua felicidad) viva en continuo aniversario y veinticinco de mayo de esa belleza. Yo soy un hombre más o menos enlutado que viaja en tramway y que elige calles desmanteladas para pasear, pero me parece bien que haya coches y automóviles y una calle Florida con vidrieras resplandecientes. Me parece asimismo bien que haya metáforas, para festejar los momentos de alguna intensidad de pasión. Cuando la vida nos asombra con inmerecidas penas o con inmerecidas venturas, metaforizamos casi instintivamente. Queremos no ser menos que el mundo, queremos ser tan desmesurados como él."

Borges, Jorge Luis: El idioma de los argentinos