viernes, 19 de diciembre de 2014

Anatómico y atómico

Self Portrait, de Robert Hannaford

La raíz griega 'tomos' se emplea en el lenguaje médico para expresar la idea de 'cortar' o 'seccionar', como por ejemplo, en los términos histerectomía o flebotomía.

Dado que la ciencia que estudia la composición del cuerpo humano se basó tradicionalmente en la disección para obtener sus conocimientos, adquirió su nombre, anatomía, del término griego de la disección: 'anatome'.

Pero la raíz griega 'tomos' no terminó ahí sus días de gloria, 'tomo' pasó a ser una parte de algo, una enciclopedia se divide en tomos, dicotomía es textualmente 'división en dos partes'.

Si anteponemos el prefijo negativo a- a la raíz 'tomos' tenemos átomo, literalmente 'que no se puede dividir, indivisible', si bien es cierto que ahora este nombre se le ha quedado grande al átomo, pues los científicos han descubierto que los átomos están formados por partículas más pequeñas: electrones, protones y neutrones, pero estaría muy feo que le cambiáramos el nombre a estas alturas, ¿verdad?

martes, 16 de diciembre de 2014

El autobús o de todo para todos

Clotilde en el jardín, de Joaquín Sorolla

Así a simple vista, ¿no dirían ustedes que la palabra autobús procede del término inglés "bus"? Yo sí y me equivocaría de plano, porque lo cierto es que es latín puro y duro.

Contemos su historia desde el principio. Al parecer el primer servicio público de transporte se puso en circulación en París a finales del siglo XVII. Según algunos el origen del nombre y del invento se debe al coronel Stanislas Baudry, quien, dueño de unos baños en Nantes, habría puesto a disposición de sus clientes una especie de diligencia. Se cuenta que el nombre del nuevo transporte público (o, mejor dicho, semipúblico) se le ocurrió cuando vio un cartel en unos grandes almacenes que decía "omnes ómnibus", es decir, "de todo para todos".

Las crónicas apuntan a la capital de Francia como la primera ciudad en tener un servicio estable de ómnibus, y así fue hasta que hizo su aparición el autobús, un gran avance para el transporte porque contaba con un motor de vapor que, por fin, lo liberaba de tener que ir conectado a un alambre. Esta idea de independencia le valió el descriptivo nombre de "automobile ómnibus", en el que se añadía la característica de moverse "por sí mismo", que es lo que significa el prefijo griego "auto". Ya a principios de siglo la larga expresión se acomodó a los tiempos y se contrajo tomando el principio de la primera palabra y el final de la segunda, hasta llegar a la forma actual, autobús, ahora sí por influencia del inglés.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Amnesia y amnistía

Self Portrait, de Benjamin Sullivan

La etimología tiene razones que el corazón no entiende. Veamos, en griego mnemón significa 'el que se acuerda', de donde procede nemotecnia, pero con el prefijo privativo a-, se formó amnesia, que es todo lo contrario, 'ausencia de memoria' (es lo que tiene el prefijo, claro).

De esa raíz procede también amnistía, en un principio 'olvido', después 'olvido de las ofensas' y finalmente 'olvido de los delitos políticos', que es el significado que ahora tiene para todos nosotros esta palabra.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

El género cuenta

Hanna, de Ellen de Groot

Hay palabras en castellano tan correctas políticamente hablando que tienen distinto significado según su género, como es el caso por ejemplo, de corte, capital, frente, editorial o margen.

El corte no es lo mismo que la corte y el frente es algo bien distinto de la frente, qué decir del capital o la capital. En cambio, margen, para designar la orilla de un río, se puede decir tanto en masculino como en femenino, el margen del río, o la margen izquierda de la ría de Bilbao (que no sé por qué, pero siempre se dice en femenino), aunque, cuando significa el espacio en blanco que se deja en la página, se dice en masculino, el margen.

No confundir este tipo de sustantivos con el llamado género epiceno, que se refiere al nombre de un ser animado que es igual para masculino y femenino, como por ejemplo, gorila, bebé, rata o cría.


domingo, 7 de diciembre de 2014

Los asesinos y el hachís

Jaws, de Peter Maier


A finales del siglo XI existía en Persia una secta islámica cuyos miembros alcanzaron triste fama por sus sangrientas venganzas políticas.

Según cuenta Marco Polo, estos chiítas se embriagaban con una bebida elaborada con hachís antes de ser enviados a peligrosas misiones, cuyo objetivo solía ser matar a algún cabecilla enemigo, ya fuera este cristiano o musulmán. En árabe los llamaban haššišin, haššišina o haššašin, es decir, 'los bebedores de hachís' y de ahí viene nuestra palabra asesino, aunque no adoptó el significado que tiene hoy hasta el siglo XVI.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Chino con acento andaluz

Perched, de Clive Smith

Como en esto del lenguaje no se aburre uno nunca, hoy les traigo una noticia que quizás los andaluces sepan, pero que a mí me ha resultado muy curiosa.

La Consejería de Educación de la Junta de Andalucía firmó un acuerdo con la Oficina Nacional de Promoción Internacional de la Lengua China, Hanban, por el cual se promocionaría la enseñanza del chino como lengua extranjera en los centros de educación andaluces.

Pueden participar en estas clases de lengua china los alumnos matriculados en Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Ciclos Formativos en centros docentes públicos. Las clases, de carácter voluntario, estaban inicialmente pensadas para ser ofrecidas fuera del horario lectivo, pero a la vista del éxito obtenido cuatro centros de Sevilla ofrecen, a día de hoy, el chino como segundo idioma.

Me parece una idea estupenda, nada como el aprendizaje de un idioma para abrir la mente a su cultura y para ofrecer un horizonte de posibilidades a aquellos que lo estudian.


martes, 2 de diciembre de 2014

Algarabía

My Living Room, de Carl Moll

A menudo el sonido que produce un idioma desconocido nos resulta, no solo ininteligible, sino una algarabía de la que nos parece imposible que alguien pueda extraer un significado.

Un jaleo incomprensible y una confusión de ruidos o sonidos debió de parecer a nuestros antepasados oír a dos o más árabes hablar su idioma, razón por la que la palabra algarabía, que significa precisamente 'la lengua árabe' (al + arabiyyah), pasó a adquirir en castellano el significado de la confusión que se produce cuando no entendemos el ruido de voces o palabras que escuchamos en reuniones sociales multitudinarias.

Una etimología tan bonita como la propia palabra.