jueves, 15 de octubre de 2015

Svetlana Alexiévich

Sin título, de Máximo Luffiego

La concesión del Premio Nobel de Literatura a la escritora Svetlana Alexiévich me alegra especialmente porque tengo una estrecha relación con un niño (ya un joven) de Chernóbil, del que ya he hablado (¿verdad, Iván?) en alguna ocasión anterior.

En España hasta el momento, Svetlana Alexiévich sólo tiene un libro publicado, "Voces de Chernóbil", en el que habla de la terrible catástrofe de la central nuclear y de sus consecuencias. Probablemente a ustedes les parezca que esto pasó hace mucho, mucho tiempo y es cierto, son ya 29 años, pero las consecuencias siguen ahí. No sólo vive gente donde no debería, sino que niños, como Ivan, que nacieron diez años después de la explosión sufren diversas enfermedades debido a la radiación.

Svetlana Alexiévich, de origen bielorruso y residente en Minsk, escribe en ruso y se lamenta de la situación del bielorruso, idioma que sólo el 29,4% de la población del país puede escribir, hablar y leer correctamente: "Antes parecía que resolviendo el problema de la lengua se resolverían todos los demás, y mientras nosotros discutíamos sobre la lengua llegó al poder Lukashenko. Siempre opiné que primero era la democracia y luego la construcción del Estado nacional, pues de lo contrario, otros llegarían al poder y así sucedió".

Sí, coincido con ella, primero la democracia y después todo lo demás, pero parece que solo aprendemos equivocándonos. Quizás este Premio Nobel despierte algunas conciencias en su país respecto a la lengua y en el resto del mundo en lo que concierne a Chernóbil.

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