viernes, 25 de septiembre de 2015

Por los cerros de Úbeda

Leftovers de Ishbel Myerscough

Desde Úbeda les cuento el origen de esta expresión tan conocida. Según explican en la ciudad, el capitán Alvar Fañez tenía por costumbre ir a pasear a los cerros que rodean la ciudad cuando quería pensar o estar tranquilo.

He aquí que en la víspera de una importante batalla, se fue a las montañas a reflexionar sobre la mejor estrategia a seguir al día siguiente. Pero se cruzó en su camino una hermosa mujer y el capitán,   instantáneamente enamorado, se olvidó de la batalla y de todo. Pasó la noche en las montañas con ella (que para más inri pertenecía al enemigo) y sólo después de la batalla se acordó de volver a Úbeda. Su jefe le mandó llamar para saber dónde había estado, cómo era posible que hubiese faltado a tan importante contienda. Y el capitán explicó azorado que se había ido a los cerros de Úbeda y andando, andando se había extraviado y no había podido volver a tiempo.

Y desde entonces, cuando uno se va por los cerros de Úbeda significa que evita responder directamente, que se pierde en vericuetos para desviar la atención de aquello por lo que se le ha preguntado, maniobra esta dominada a la perfección por cualquier político que se precie.

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