jueves, 27 de agosto de 2015

Irse de picos pardos

Self-portrait, de Kate Lehman

Para saber de dónde proviene esta expresión, nos tenemos que remontar nada menos que al siglo XVIII. Al parecer fue Carlos III el que impuso a las meretrices, fulanas, pelanduscas, prostitutas, rameras, putas o jineteras (no sé si será la profesión más antigua del mundo, pero que tiene variados nombres está claro) la obligación de vestir faldas de color marrón (pardo) con los bajos cortados en forma de pico para, de esa manera, distinguirlas. Cuando los caballeros de la época requerían sus servicios, se decía que iban de picos pardos y de ahí viene la expresión, en la actualidad más suavizada pues se emplea para expresar que uno se va de juerga.

Por lo menos estaban más abrigadas que esas pobres que ahora se ven en los arcenes con la mínima cantidad de tela posible.

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