jueves, 31 de diciembre de 2015

Hay horrores que son un error

Rosal Horizontal, de Antonio de Ávila

El ucraniano que llegó del frío disfruta de esta Euskadi tropical que parece no tener fin. Cada vez más desenvuelto en la ciudad, coge la bici y se lanza al bidegorri en busca de nuevas aventuras. Este año tiene amigos, chavales ucranianos como él que están viviendo aquí. Hay también algún ruso al que le perdonamos pertenecer al país de Putin pero justo, justo. No están las cosas como para que un ucraniano y un ruso se hagan amigos fácilmente.

Iván nos trae "acuerdos" (recuerdos) de uno y de otro y nos explica que uno de sus amigos tiene "babuela", una mezcla magnífica de "babuska" y "abuela" y sigue exclamando "¡qu'error!", un "qué horror" que a menudo resulta ser un error. Se le resiste el subjuntivo, un invento del demonio, y tiene expresiones tan magníficas que no se las corregimos y así, claro, no aprenderá nunca, pero nadie es perfecto.

Cada día mira el calendario con prevención no vaya a ser que le desaparezca algún día sin que se dé cuenta. De natural tímido, es observador, inteligente y muy rubio y soporta estoicamente las efusiones cariñosas que le dedicamos. Creo que piensa que lo peor que tenemos es que somos muy pegajosos, pero no me atrevo a preguntarle, no me vaya a decir que sí.

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