sábado, 26 de enero de 2013

No me consta

Etta Dunham, de John Singer Sargent

No me consta es una expresión que repiten los políticos (y alguna tonadillera) cuando pretenden declinar conocimiento y responsabilidad en algo que no está bien hecho y con lo que no quieren ser relacionados.

No me consta se ha puesto de moda hasta convertirse en un latiguillo que se suelta como si de un conjuro mágico se tratara. ¿Y qué significa no me consta? Un australiano estudiante de español se hacía esta pregunta recientemente en un foro. A él le parecía que tenía que significar algo así como "no me asombra" y es cierto que si comprobamos los contextos en los que se pronuncia esta frase, podríamos tranquilamente concluir que cuando le preguntan a Isabel Pantoja si tenía bolsas con dinero en su casa, responda con un "no me asombra". O que María Dolores de Cospedal, inquirida sobre su conocimiento de los tejemanejes de Luis Bárcenas diga también tan pancha: "no me asombra". Yo diría que el estudiante australiano no anda muy descaminado.

Etimológicamente el término 'constar' procede del latín constare, propiamente 'detenerse', 'subsistir', 'estar de acuerdo' y de él se derivan 'constante' y 'constancia'.

Habría mucho que hablar sobre la elección de esta expresión, es más educada que un no sé, menos comprometida, más certera y muy ambigua. Cuando el periodista acogota con un "¿Pero usted lo sabía?" y el entrevistado responde  no me consta, viene a ser que ni sí ni no sino todo lo contrario.

Nos falta Forges con un "Mariano, ¿te estás acostando con otra? Pepa, no me consta".


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