martes, 8 de octubre de 2013

Se le notaba en esas palabras que era de otra época

José Ortega y Gasset, de Ignacio Zuloaga

"Este O. de A. preside una asociación que se conoce con el impronunciable nombre de ABPG, o amigos de Benito Pérez Galdós. Don Pedro es ya un anciano, alto, corpulento, de modales pausados, exquisitos y retardados, el abuelo que sin duda muchos habrían querido en la familia. Parecía dibujado por Dickens para su club Pickwick. Su estatura, su poderoso tórax, el abdomen ligeramente pandeado como una cómoda, la voz grave y un castellano madrileñizado suavemente que le fluía con viveza y que le llenaba la boca de palabras un poco antiguas, sin llegar a ser castizas, le pintaba como personaje característico de una fabulación. Se le notaba en esas palabras que era de otra época y que había pasado media vida lejos del país, en destinos lejanos y entre lenguas barbarizadas. Y claro, con el porte y su labia, no podía hacer otra cosa que hablar con cierta ceremonia, aunque sin ninguna de esas horribles muletillas de la conversación actual ni los argots circulados hoy. Si tenía que decir que alguien era una calamidad o un poco chorizo, decía por ejemplo que ese hombre vivía "de la trampa y la combinación, nada, un tramposo". Lo contaba a propósito del único librero de viejo que vendía libros españoles en ***, donde él había estado como diplomático destinado hacía cuarenta años."

Andrés Trapiello. El fanal hialino


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